domingo, agosto 21, 2011

Troker le pone su sello a El automóvil gris



Ocho hombres escuchan atentos las indicaciones del líder. Su objetivo: la Casa de la Piedad.

—Ustedes tranquilos, no viven allí más que dos viejas. Seguiremos este camino —señala el jefe.

—¿De modo que la cosa es fácil? —pregunta uno de los secuaces.

—Así lo creo yo, al menos... —asegura el cabecilla—. Además por eso iremos todos. ¿Estás de acuerdo...tú también?

—Juremos que estaremos siempre unidos ante el peligro y la ley —agrega. El 11 de diciembre de 1919 se estrenó en 20 salas de la capital El automóvil gris, que se convirtió en la película más importante del cine silente mexicano.

La cinta de Enrique Rosas, basada en unos crímenes que sacudieron a la capital en 1915, acercó la experiencia histórica inmediata. Es considerada un gran trabajo de cinéma vérité, que incluye dos elementos reales: el inspector Juan Manuel Cabrera interpretándose a sí mismo y la famosa escena final del fusilamiento de los ladrones, filmada por el propio Rosas.

Ahora Troker, una banda que fusiona jazz y rock formada en Jalisco, tiene el reto de musicalizar en la Cineteca Nacional este clásico.

¿Qué tan complicado es musicalizar una película en vivo? Mucho porque implica tener una comunicación grupal muy clara, ya que la línea de tiempo la impone la película y todos tienen que aprender a conectarse con eso. Por otro lado, los matices y las dinámicas están dictados por la obra de otro y nuestra música es sólo una lectura más, una interpretación.

¿Se sienten identificados con El automóvil gris? Más bien sentimos que es el país el que está identificado. Lo que vemos en la película sigue pasando. Hace unos días un periódico publicó una nota que decía: Persisten en el país los cateos ilegales. Y dudamos mucho que sea promoción a la película y el evento en la Cineteca.

Además nuestra música, por alguna extraña razón, ha sido identificada en varias ocasiones con persecuciones.

¿A qué retos se enfrenta quien quiere dedicarse al jazz? Tienen que ver directamente con el momento que vive la industria musical, más que con el género. No sabemos si el CD desaparecerá, como muchos auguran... tampoco sabemos si las autoridades terminarán por entender que la cultura y su promoción generan no sólo desarrollo social, sino mercados y, por tanto, ingresos económicos.

Así los retos para un músico son principalmente el talento, la disciplina y las ganas de que las cosas sucedan.

¿Cómo definen su propuesta? Sentimos que la música de Troker tiene la dualidad entre jazz y rock. A través de la música instrumental se logran estas fusiones y las posibilidades de incorporación de estilos y experimentación.

¿Qué retos vienen para Troker? Encontrar el sonido del siguiente disco, eso va a estar bueno. La semana pasada grabamos un EP y salió otro sonido de Troker. Queremos continuar con las posibilidades creativas de la banda y para cuando termine el 2012 tener cinco discos. También buscamos la internacionalización.

¿Qué pedirían como agrupación independiente dedicada a la síncopa? Más apertura de los medios, es decir, una competencia justa para que la gente decida qué le gusta. El desconocimiento musical que prevalece en nuestra sociedad, en general, es resultado de fórmulas que los medios han usado desde años atrás, basadas en la promoción e intercambios. Eso es obsoleto, injusto y no ayuda a la diversidad musical, asunto primordial en una sociedad rica culturalmente.

¿En México se puede hablar de una escena jazzística nacional o de jazz mexicano? Sí hay una escena y ha crecido increíblemente en los últimos años, sobre todo en la fusión de estilos que se desprenden del jazz tradicional. Quizá de donde surge la incertidumbre sobre si hay o no una escena es por la falta de oportunidades y lugares donde tocar. Por otro lado, Internet ha provocado que sea más fácil conocer lo que se está produciendo en el país y esto une a los grupos y artistas; cada vez hay más colaboraciones entre jazzistas mexicanos y creemos que podría convertirse en algo positivo para trascender a niveles internacionales.

Publicado en diario La Razón de México

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